Desde el 1200 a.C hasta el 146 a.C la civilización griega consideraba a los dioses olímpicos como una gran familia. Estos dioses eran el reflejo tanto de su cultura, como de su pensamiento y su forma de vida. No creían en uno sólo, sino que existía un Dios para cada aspecto de la vida cotidiana.
En la cima de esta familia estaba Zeus, padre de los dioses y de los hombres, y su mujer Hera, con Poseidón reinando en los mares y Hades controlando el inframundo. El resto de los dioses, en su mayoría, eran hijos de Zeus. La civilización griega daba a través de ellos respuestas a todas sus preguntas y hay que decir que aunque respetaban, temían y hacían sacrificios y plegarias a sus dioses, al mismo tiempo analizaban y criticaban sus vicios, defectos y excesos.
A través del itinerario que hemos realizado, queremos mostrar la historia de los dioses más relevantes de la antigua Grecia, la relación entre ellos, y los monumentos de culto más importantes que podemos encontrar, actualmente, en Grecia.