Los Doce Dioses

La mitología griega es uno de los temas más apasionantes de la cultura clásica pero es altamente complicada. Hay muchos dioses en el Olimpo y una cantidad ingente de mitos que explican las relaciones incestuosas, adulteras y perversas que mantienen entre ellos los dioses olímpicos. Por lo tanto, la mitología griega clásica no tiene nada que envidiarle a los programas del corazón de Telecinco.

Tal y como explica Plotino en la Enéadas,  Zeus es padre de todos los dioses, el creador de los humanos, el jefe del olimpo. Es decir, el más todopoderoso de los dioses todopoderosos. Es hijo de dos titanes, Rea y Cronos, que es famoso por comerse a sus hijos como bollos recién salidos del horno. Tal y como explica la historia, Rea y su instinto femenino intuyeron que Zeus era especial, que tenía algo que haría que le salvara de ser la merienda de su padre. La titánide dio a luz escondida en Creta y le entregó a Cronos una piedra con pañales para engañarle. Y le engañó.

Cronos deborando a su hijo, cuadro de Francisco de Goya 
Zeus tuvo lo que ahora se consideraría una infancia difícil. Fue pasando de mano en mano cual pelota. Le criaron titánides, ninfas, una familia de pastores y una cabra. A la lógica se le escapa lo de la cabra, pero la religión no entiende de racionalidades.

Poco a poco Zeus fue creciendo hasta que se hizo adulto y se reveló contra su padre. Le obligó a vomitar a sus hermanos, después de forzarle a expulsar la piedra para evitar complicaciones en el proceso. A partir de ese momento Zeus fue nombrado dios del cielo y del trueno y se le dio un rayo para que pudiera ejercer su poder absoluto.

Sus hermanos se mudaron con Zeus y fueron seis los dioses olímpicos. Hera, Poseidón, Hades, Hestia i Deméter. Zeus contrajo un brevísimo matrimonio con Metis, una titánide. Aunque Homero no está de acuerdo con ello, los mitólogos clásicos afirman que fue la madre de Atenea, la hija favorita de Zeus. Es la diosa de la guerra, de la sabiduría, de las artes, de la justicia, de la estrategia y de la habilidad. Es decir, es la diosa de prácticamente todo. Las predilecciones es lo que tienen.

Una profecía predijo que los hijos de su matrimonio con Metis serían más poderosos que el dios de los dioses. A Zeus le entró miedo y dejó a la titánide más tirada que una colilla. Al poco tiempo contrajo un matrimonio incestuoso con su hermana Hera, que se convirtió en la protectora de las mujeres casadas. Tuvo tres hijos con ella: Ares, Hebe y Hefesto. La felicidad les duró poco debido a las tendencias adulteras de Zeus. Sus relaciones extramatrimoniales fueron fruto de una cantidad de hijos innumerable. Los enfados permanentes de Hera conformaron una imagen de la diosa de mujer vengativa y celosa. Frecuentemente lanzaba maldiciones a las amantes e hijos bastardos de su marido pero Zeus siempre les protegía.

Una de las deidades más queridas del Olimpo era Afrodita. Es la diosa del amor, la belleza y la lujuria y, frecuentemente, se la representa como una mujer de belleza superlativa rodeada por delfines y perlas. Muy bucólico todo. Los mitólogos no se ponen de acuerdo con su nacimiento. Algunos explican que nació como una adulta después de que los testículos del titán Urano fueran arrojados al mar pero otros, como Homero en la Ilíada, consideran que es hija de una de las relaciones adulteras de Zeus, en este caso con la diosa Dione.

El nacimiento de Venus de Sandro Boticelli

Había dos hermanos gemelos en el Olimpo: Apolo y Artemisa. Apolo era el dios del sol y de las artes. La música, las artes plásticas y la poesía eran sus fuertes. Además estaba vinculado con los oráculos y las artes adivinatorias, como Sandro Rey. Frecuentemente se le representa con una lira y un laurel. Su hermana Artemisa, era la diosa de la caza y de la virginidad y se la representa con un arco y una flecha. Ambos son hijos de una infidelidad de Zeus, ahora con la titánide Leto.

El dios más venerado por la juventud griega clásica era Dionisio. Era el dios del vino, de las orgías, de los excesos, de las fiestas, del éxtasis, de la exuberancia.  Frecuentemente se le representa con vino y un racimo de uvas y se le hacían ofrendas en forma de fiestas. Es hijo de la relación adúltera entre la mortal Séleme y Zeus.

Zeus tuvo dos hijos más que son considerados dioses olímpicos. Uno de ellos, por fin, nació de su matrimonio con Hera: Ares, el dios de la guerra, la brutalidad y la violencia. Representa lo exactamente opuesto a su hermanastra Atenea. El último de los hijos de Zeus fue Hermes. Fue el dios de las fronteras, el de los viajeros y el mensajero de los dioses. Este es, una vez más, fruto de una relación adúltera de Zeus con Maya, una de las diosas de las montañas.

Como hemos comentado antes no todos los dioses olímpicos son hijos de Zeus, algunos son sus hermanos. Aun así, todos se dirigen a él como si fuera su progenitor. Una de sus hermanas es Deméter, la diosa de la tierra, de la agricultura y los cereales. Los agricultores le hacían constantemente ofrendas para agradecerle la abundancia en las cosechas. Otro de sus hermanos es Poseidón, dios del mar y de las tormentas. En este caso los marineros griegos son los que se encomendaban a él al emprender sus viajes. Zeus también tenía un hermano que era el dios del inframundo y de los muertos, Hades. La última de las hermanas y la menos conocida de los dioses olímpicos es Hestia, la diosa del hogar.


Estatua de la diosa Cibéles (Deméter en mitología griega) en Madrid (Página web oficial de la ciudad de Madrid

Como podemos ver, la mitología griega no era solamente una religión para la cultura clásica sino que era una forma de entretenimiento de la población, una base para la literatura clásica.